Cinco criterios de la Disciplina Positiva

La Disciplina Positiva tiene como objetivo ayudar a los niños a desarrollar la creencia de que son capaces y darles las habilidades que los ayuden a hacer lo correcto.

La Disciplina Positiva es educar desde la amabilidad y la firmeza.

La Disciplina Positiva ayuda a los adultos a tomar conciencia de los sentimientos que están a la base de las prácticas educativas y a entender cómo estas suponen influencia casi determinante en el desarrollo, crecimiento y comportamiento infantil. Nos ayuda también a comprender la conducta inadecuada de los niños promoviendo actitudes y estrategias positivas de interacción humana.

Manejando herramientas que inspiran valiosas destrezas sociales, incluyendo técnicas de aplicación práctica para impulsar a los adultos y a los niños a corregir sus conductas inapropiadas a través del autoconocimiento, auto-disciplina, responsabilidad, actitud colaboradora y habilidades para resolver problemas.

Criterios de la Disciplina Positiva

  1. Ayuda a los niños a tener una sensación de conexión(Pertenencia y significado)
  2. Es mutuamente respetuoso y alentador.   (Amable y firme al mismo tiempo.)
  3. Es efectivo a largo plazo. (Considera lo que el niño está pensando, sintiendo, aprendiendo y decidiendo sobre sí mismo y su mundo, y qué hacer en el futuro para sobrevivir o prosperar).
  4. Enseña importantes habilidades sociales y de vida.   (Respeto, preocupación por los demás, resolución de problemas y cooperación, así como las habilidades para contribuir al hogar, la escuela o la comunidad en general).
  5. Invita a los niños a descubrir qué tan capaces son  (Fomenta el uso constructivo del poder personal y la autonomía.)

Herramientas de la Disciplina Positiva

La disciplina positiva nos enseña a los adultos a emplear bondad y firmeza al mismo tiempo, y no utiliza métodos punitivos ni permisivos. Entre las herramientas de la disciplina positiva destacamos las siguientes: 

  • Respeto mutuo. Los adultos modelan la firmeza respetándose a sí mismos y las necesidades de la situación, y la amabilidad al respetar las necesidades del niño.
  • Identifican la creencia detrás del comportamiento. La disciplina efectiva reconoce las razones por las que los niños hacen lo que hacen y trabaja para cambiar esas creencias, en lugar de simplemente intentar cambiar el comportamiento.
  • Comunicación efectiva y habilidades de resolución de problemas.
  • Disciplina que enseña (y no es permisiva ni punitiva).
  • Se centra en soluciones en lugar de castigos.
  • Utiliza el aliento en lugar de la alabanza. El estímulo nota el esfuerzo y la mejora, no solo el éxito, y construye la autoestima y el empoderamiento a largo plazo.

La disciplina positiva se basa en el respeto mutuo y la colaboración, todo con la intención de enseñar al niño competencias básicas para la vida.

Es un modelo educativo que pretende entender el comportamiento de los niños y la forma de abordar su actitud para guiarles en su camino siempre de forma positiva, afectiva, pero firme a respetuosa tanto para el niño como para el adulto.

Se basa en la comunicación, el amor, el entendimiento y la empatía para disfrutar de las relaciones familiares y da herramientas a los padres para entender el comportamiento de sus hijos y reconducirlo con respeto, sin luchas de poder y siempre positiva.

Es un enfoque que no incluye ni el control excesivo ni la permisividad. Se basa en el respeto mutuo y la colaboración, todo con la intención de enseñar al niño competencias básicas para la vida. ¿Te animas a ponerla en práctica en tu día a día?

Soy Johannes Ruiz, madre de familia numerosa. Neuropedagoga, certificada en Disciplina Positiva para padres y profesores. Autora del Libro “El amor no malcría”. Me encanta leer, bailar y cocinar

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